Se basó en la despolitización de los habitantes del país; Díaz no tenía opositores, no había contiendas electorales ni críticas en los periódicos. La política se volvió excluyente, sólo participaban Díaz y los miembros de su gabinete quienes también habían sido reelectos por lo que no ingresaban nuevas generaciones.

Esta actitud provocó un descontento en la sociedad y como también el crecimiento económico no podía ser para siempre el Porfiriato entró en crisis.